sábado, 18 de agosto de 2012

Jesús se solidariza con los excluidos de la sociedad

¡Amor y paz!

Subiendo a Jerusalén, donde será martirizado, el Señor Jesús se encuentra y acoge a sus preferidos, los excluidos y más débiles de la sociedad de su tiempo. Ayer fueron las mujeres, subordinadas en el matrimonio; hoy, los niños.

¿Cómo es nuestra actitud con aquellos que la sociedad actual excluye y considera de ‘inferior’ categoría? ¿Así se hubiera comportado Jesús?

Los invito, hermanos, a leer y meditar el Evangelio y el comentario, en este sábado de la XIX Semana del Tiempo Ordinario.

Dios los bendiga...

Evangelio según San Mateo 19,13-15.
Le trajeron entonces a unos niños para que les impusiera las manos y orara sobre ellos. Los discípulos los reprendieron, pero Jesús les dijo: "Dejen a los niños, y no les impidan que vengan a mí, porque el Reino de los Cielos pertenece a los que son como ellos". Y después de haberles impuesto las manos, se fue de allí. 
Comentario

De nuevo se presenta la infancia como signo y figura del buen discípulo. Este texto no debe confundirse con el del capítulo 18,1-5; 6-9. La intención no es la misma: en el capítulo 18 se trataba de hacerse como los niños y no escandalizarlos; aquí el texto acentúa un conflicto de Jesús con los que lo rodean: asombrados ven cómo el Maestro se detiene, acoge a los niños y los bendice. La sintonía de los niños con Jesús invita a reflexionar sobre el carácter del Maestro. 

Al subir a Jerusalén para sufrir, Jesús se detendrá varias veces a lo largo del camino para acercarse a los humildes, a los enfermos, y esto ante la extrañeza de la gente y de los discípulos. La seriedad de su camino hacia Jerusalén y las implicaciones que tiene, no lo separan de los pequeños; no se deja envolver por una soledad dolorosa y llena de vanagloria. Jesús no sólo se detiene y reprende a los discípulos, sino que hace de su gesto una enseñanza. 

"Dejen que los niños vengan a mí", no es sólo una invitación a hacerse como niños, sino una declaración y una verdadera promesa hecha a todos los que son como ellos que son parte del Reino. 

El texto de hoy nos invita a "venir a Jesús", es decir, a creer en él, lo cual nos lleva a poseer el Reino, entrar en él o recibirlo como un niño: con su avidez de amor gratuito, que nada ofrece a cambio más que la propia pequeñez.

Diario Bíblico. Cicla (Confederación Internacional Claretiana de  Latinoamérica)